
El Padre Gabriel Mejía, sacerdote de la orden de los Claretianos, en Colombia es líder a nivel mundial y fundador de comunidades terapéuticas, conocidas como Hogares Claret, cuya sede se encuentra en la ciudad de Medellín.
El sacerdote Gabriel Mejía ha venido implementando exitosamente los programas de Meditación Trascendental y la Técnica avanzada Sidhis MT dentro de las actividades aplicadas sistemáticamente a los jóvenes y niños de esas comunidades.
El 4 de abril del 2009, el Padre habló sobre su experiencia con la técnica de la Meditación Trascendental en conferencia de prensa en Nueva York. En conexión con el concierto "Change Begins Within" (El Cambio comienza en el Interior), donde participaron Paul McCartny, Ringo Star, y otros artistas para apoyar la enseñanza de la MT a un millón de alumnos en todo el mundo. El Padre Gabriel expresó aquella tarde lo siguiente:
"Buenas tardes para todos, vivimos uno de los momentos más interesantes de la humanidad, el despertar de la consciencia. La crisis no es económica, la crisis es de valores, de espiritualidad y de falta de trascendencia. Nunca el mundo fue tan pobre y desigual como ahora, nunca hubo una humanidad tan privada de humanidad como la nuestra. Hemos pasado de los pobres, a los empobrecidos, a los sobrantes, a los desechables. Hace 20 años aprendí la Técnica de la Meditación Trascendental y se convirtió en una inspiración para mi vida personal y para el trabajo que estaba realizando. Tenemos cien millones de niños en la calle, en mi país hay más de 20 mil niños de once, doce o trece años en la guerra. Comenzamos a trabajar hace 20 años en los centros, tenemos 52 centros con 6,500 personas y puedo afirmar el valor inmenso que ha traído la Meditación Trascendental a nuestros niños, adolescentes y adultos. En un país violento y con serios problemas de droga y de guerrilla, nuestras comunidades terapéuticas son confiadas, abiertas y pacíficas. No hay violencia. Los muchachos expresan felicidad, se aviva el sentido grande de la vida, nos aproximamos a la compasión y sentimos que el amor se convierte en el medicamento imperial para toda enfermedad y violencia. Me alegra estar aquí y poder invitar a ustedes a que globalicemos el amor, que generemos programas de consciencia para que muchos de nuestros niños de América Latina y del mundo puedan abrirse a esta experiencia maravillosa de meditar cada día y sentir una oleada de bienaventuranza para sus vidas".
Gracias.